¿Cómo conservar un bolso de piel de serpiente?

Seguro que después de ver nuestra editorial EVA, te estás muriendo de ganas de incorporar a tu vestuario un bolso de piel de serpiente de Trinidad. O a lo mejor eres de las afortunadas que ha heredado una de estas piezas de tu madre o de tu abuela. En cualquiera de los dos casos debes saber que tienes entre tus manos una auténtica joya destinada a durar para siempre. Eso sí, con un poco de tu ayuda.

Ya te contamos cuáles son los trucos para cuidar tus bolsos de piel pero los de piel de serpiente requieren aún más mimo. Te contamos todos los secretos para que tú también puedas dejar esta pieza a tus descendientes.

1. Hidratación. La piel de serpiente es extremadamente fina así que para elaborar los bolsos suele ir montada sobre otro tipo de piel, por lo general de cabra, que corresponde al interior del bolso y en ocasiones, a la base. Es por ello que la hidratación, en este caso, debe realizarse con dos productos distintos:

  • Cremas densas tipo Nivea, son perfectas para esta zona interior o base.
  • Cremas fluidas, para la zona externa que corresponde a la piel de serpiente. Ideales para que no queden restos bajo las escamas, en caso de que estas estén levantadas. En cualquier caso, si esto ocurre, siempre podremos utilizar un cepillo de cerdas suaves que ayude a eliminarlos.

2. Realiza ambas operaciones con un paño de algodón o con tus propias manos, extendiendo el producto hidratante en la dirección de las escamas de la piel para que estas no se levanten.

3. Las escamas de la piel de serpiente tienden a abrirse con el tiempo, es parte de su proceso de envejecimiento y aporta flexibilidad y carácter a la piel. No obstante, si ves que tu bolso está empezando a secarse en exceso o que se resquebraja es mejor que pongas la pieza en manos de profesionales.

4. Si llueve es mejor que no utilices ese día tu bolso. Al mojarse, la piel de serpiente puede despegarse de la piel sobre la que está montada y crear un efecto burbuja. Además, al secarse se queda rígida y corre riesgo de rotura.

5. No dejes los bolsos cerca de fuentes de calor o luz directa. Es decir, es mejor que el armario o estantería donde los guardes no esté cerca ni de una ventana ni de la calefacción. Esto resecaría la piel y la resquebrajaría, además de alterar su color natural. Del mismo modo, nunca lo seques con secador en caso de que se moje. Usa nuestro paño blanco comodín simplemente.

6. Nunca lo almacenes colgado y mucho menos lleno, eso hace que se deforme y que la piel termine abriéndose. Recuerda que es mejor que lo rellenes de papel de seda blanco y lo metas en la bolsa guardapolvo antes de almacenarlo en horizontal.

Si sigues estas instrucciones y tratas con cariño tu bolso te garantizamos que durará eternamente y serán muchas las generaciones que podrán disfrutar de él.